Un día te miras la boca con más atención y notas algo diferente: la encía ya no parece adaptarse al diente como antes. Puede verse un pequeño espacio en el margen, entrar comida con mayor facilidad o incluso parecer que puedes introducir ligeramente el hilo entre el diente y la encía. La sensación suele describirse como si “la encía se estuviera despegando del diente”.
Sin embargo, detrás de una encía separada del diente puede haber situaciones diferentes. A veces existe inflamación que modifica la forma del tejido; otras veces se ha producido una retracción o puede existir una bolsa periodontal que no resulta visible a simple vista. Por eso, antes de asumir que la encía simplemente “se ha despegado”, hay que estudiar qué está ocurriendo en los tejidos que rodean y sostienen la pieza.
La encía no está simplemente pegada al diente
Para entender qué puede estar ocurriendo conviene saber cómo funciona una encía sana.
Alrededor de cada pieza existe un pequeño surco entre el diente y el margen gingival. Por tanto, la encía no está adherida hasta el borde exactamente como si fuera un pegamento.
Este espacio existe de manera natural.
El problema aparece cuando aumenta su profundidad, cambia la posición del margen gingival o se produce una pérdida de los tejidos que proporcionan soporte al diente.
¿Por qué puede parecer que aparece un hueco de repente?
A veces el cambio llevaba tiempo desarrollándose y simplemente no lo habíamos observado.
Una inflamación puede modificar el volumen de la encía. Cuando posteriormente cambia, la anatomía del margen puede hacerse más evidente.
También puede existir retracción gingival o una pérdida de inserción que haga que parte de la raíz quede más expuesta.
Por eso las fotografías antiguas pueden ayudar a comprobar si realmente existe un cambio reciente.
Retracción gingival y “encía despegada” no son exactamente lo mismo
Cuando existe retracción, el margen de la encía se desplaza y deja expuesta una mayor parte del diente o de su raíz.
Visualmente, el diente puede parecer más largo.
En cambio, una bolsa periodontal puede desarrollarse hacia una zona más profunda alrededor de la raíz sin que necesariamente observemos una gran retracción desde fuera.
Ambas situaciones pueden coexistir, pero describen fenómenos diferentes.
¿Qué es una bolsa periodontal?
En condiciones saludables existe un pequeño surco alrededor del diente.
Cuando se produce enfermedad periodontal, los tejidos que mantienen esa unión pueden deteriorarse y aumentar la profundidad alrededor de la raíz. Es lo que conocemos como bolsa periodontal.
El problema es que este espacio facilita la acumulación de bacterias y puede resultar cada vez más difícil de limpiar mediante la higiene doméstica.
Además, una bolsa periodontal puede existir sin que el paciente vea un “agujero” evidente.
¿Por qué puede ocurrir sin dolor?
Los problemas periodontales pueden evolucionar durante bastante tiempo sin producir un dolor intenso.
Esta es precisamente una de las razones por las que pueden pasar desapercibidos.
El paciente puede notar únicamente sangrado, cambios en la posición de la encía, mal sabor o nuevos espacios entre los dientes.
En fases más avanzadas pueden aparecer movilidad y pérdida de soporte.
El sangrado es una señal que conviene observar
Si además de notar la encía separada aparece sangre al cepillarte o utilizar hilo dental, puede existir inflamación.
El sangrado ocasional después de un pequeño traumatismo no tiene el mismo significado que una zona que sangra prácticamente todos los días.
Cuando ocurre repetidamente alrededor de la misma pieza, conviene valorar qué está manteniendo inflamado el tejido.
El sarro puede encontrarse debajo de la encía
No todo el sarro resulta visible.
Cuando se acumula cálculo por debajo del margen gingival puede favorecer una inflamación persistente y dificultar la higiene.
Además, su superficie rugosa facilita que continúe acumulándose placa bacteriana.
Una vez formado, no puede retirarse correctamente con un cepillo convencional ni intentando raspar la zona en casa.
¿Puede meterse comida en ese espacio?
Sí.
Cuando cambia la anatomía de la encía o de los puntos de contacto entre los dientes, puede aumentar la retención de alimentos.
El paciente puede notar que después de cada comida tiene que limpiar exactamente la misma zona.
Esto puede mantener la encía irritada y generar molestias.
Si ocurre repetidamente, conviene estudiar tanto el tejido gingival como la relación entre los dientes vecinos.
¿Y si el diente parece más largo?
Cuando la encía se retrae, queda expuesta una mayor superficie y la pieza puede parecer visualmente más larga.
El diente no ha crecido.
Lo que ha cambiado es la posición del margen gingival.
La retracción puede estar relacionada con diferentes factores y no significa automáticamente que exista periodontitis, por lo que hay que estudiar cada caso.
Cepillarse demasiado fuerte también puede influir
Un cepillado agresivo mantenido durante años puede contribuir a traumatizar determinadas zonas.
Utilizar demasiada presión no mejora la eliminación de placa y puede afectar tanto a la encía como a las superficies próximas al margen.
Cuando existe retracción, también puede aparecer sensibilidad porque parte de la raíz queda más expuesta.
La solución no es dejar de cepillar, sino utilizar una técnica adecuada.
La posición de los dientes puede tener importancia
Un diente situado fuera de la posición habitual de la arcada puede presentar unas características diferentes en los tejidos que lo rodean.
En determinadas zonas puede existir un grosor gingival menor y una mayor predisposición a desarrollar retracción.
Por eso, cuando la encía cambia alrededor de una única pieza, también se estudia la posición de ese diente dentro de la boca.
¿Puede ocurrir después de una ortodoncia?
Los movimientos dentales modifican la posición de las piezas dentro del hueso.
Por eso, durante la planificación y el seguimiento resulta importante valorar también los tejidos periodontales.
La aparición de una retracción después de un tratamiento no debería atribuirse automáticamente a una única causa. Influyen la anatomía previa, la posición dental, el grosor de los tejidos, la higiene y otros factores.
¿Qué ocurre alrededor de una corona?
Las coronas y otras restauraciones deben permitir una buena adaptación de los tejidos y una higiene adecuada.
Si existe acumulación de placa, una dificultad para limpiar el margen o algún problema en la restauración, la encía puede inflamarse.
También puede producirse retracción con el tiempo y hacerse más visible el límite de la corona.
Cuando el cambio aparece alrededor de una pieza restaurada, conviene estudiar tanto la encía como la propia restauración.
¿Y alrededor de un implante?
Los implantes también están rodeados por tejidos que necesitan mantenerse saludables.
Si aparece sangrado, inflamación o cambios en la encía alrededor de un implante, no conviene ignorarlos.
Los problemas periimplantarios pueden evolucionar sin dolor importante en sus primeras fases.
Por eso los implantes también necesitan revisiones y mantenimiento a largo plazo.
¿Puede volver la encía a su sitio?
Depende de lo que haya ocurrido.
Una encía aumentada de volumen por inflamación puede cambiar cuando se controla la causa. Sin embargo, cuando existe una verdadera retracción y se ha perdido tejido, la situación es diferente.
En determinados casos pueden valorarse técnicas periodontales destinadas a mejorar la cobertura radicular o aumentar el tejido.
No todos los pacientes necesitan cirugía ni todas las retracciones pueden tratarse exactamente igual.
¿Cómo se sabe si existe una bolsa periodontal?
No se puede determinar correctamente mirándose únicamente frente al espejo.
Durante una valoración periodontal se mide de forma controlada el espacio alrededor de los dientes y se estudia el estado de los tejidos.
También se valora el sangrado, la movilidad, las retracciones y otros signos.
Cuando está indicado, las pruebas radiográficas permiten estudiar el soporte óseo.
No introduzcas objetos para comprobar cuánto se ha separado
Cuando una persona descubre un pequeño espacio puede sentir curiosidad por comprobar su profundidad utilizando palillos, uñas u otros objetos.
No es recomendable.
Puedes traumatizar la encía, provocar sangrado y aumentar la inflamación.
Incluso el hilo dental debe utilizarse con una técnica adecuada, adaptándolo a la superficie del diente sin golpear bruscamente el tejido.
Tampoco dejes de limpiar esa zona
El miedo a hacer daño puede llevar al comportamiento contrario: evitar completamente el margen gingival.
Si existe acumulación de placa, esto puede aumentar la inflamación.
La higiene debe mantenerse de manera cuidadosa y, si existe una bolsa periodontal o un espacio diferente, puede ser necesario adaptar las herramientas de limpieza.
¿Qué pasa si además el diente se mueve?
La combinación de cambios gingivales y movilidad merece especial atención.
Puede existir una pérdida de soporte periodontal que necesite valoración.
Sin embargo, un diente móvil no significa automáticamente que tenga que extraerse.
Su pronóstico depende de cuánto soporte conserve, de la causa y de la posibilidad de controlar el problema.
¿Cuándo conviene pedir una revisión?
Si observas que la encía ha cambiado de posición, aparece un nuevo espacio alrededor de un diente o notas que la pieza parece más larga, conviene realizar una valoración.
También si existe sangrado frecuente, comida que se introduce continuamente, mal sabor, sensibilidad o movilidad.
No es necesario esperar a que aparezca dolor, porque muchos cambios periodontales pueden desarrollarse de forma silenciosa.
En Clínica Yébenes, en Aluche, valoramos este tipo de cambios estudiando la encía, el soporte periodontal y la posición del diente para diferenciar una retracción de una bolsa periodontal u otras alteraciones.
Porque cuando parece que la encía se está separando de un diente, el pequeño espacio que ves en el espejo es solo una parte de la información. Lo realmente importante es saber qué está ocurriendo debajo de ese margen y si los tejidos que sostienen la pieza continúan sanos y estables.