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Clinica Yebenes

Se me ha caído un empaste pero no me duele: ¿puedo esperar para arreglarlo?

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Estás comiendo y notas de repente algo duro en la boca. Al pasar la lengua por una muela descubres un hueco que antes no estaba. O quizá llevabas unos días sintiendo un pequeño borde y finalmente te das cuenta de que una restauración se ha desprendido. Si no existe dolor, la primera reacción suele ser pensar que puede esperar. Sin embargo, que un empaste se haya caído y el diente no duela no significa que la pieza esté protegida. La restauración ocupaba un espacio en el que anteriormente se había perdido estructura dental y, al desaparecer, determinadas zonas pueden quedar nuevamente expuestas a las fuerzas de la masticación, la acumulación de alimentos y las bacterias. La buena noticia es que acudir antes de que aparezca dolor puede permitir solucionar el problema de una manera mucho más conservadora.

¿Por qué puede caerse un empaste?

Los empastes están diseñados para soportar las fuerzas habituales de la masticación, pero ningún material dental es completamente ajeno al paso del tiempo. Una restauración puede permanecer estable durante muchos años y empezar posteriormente a deteriorarse. El desgaste del material, las fuerzas de la mordida, el bruxismo o una nueva caries alrededor del empaste pueden modificar progresivamente su estabilidad. También puede fracturarse parte del propio diente que sostenía la restauración. Por eso, cuando un empaste se desprende, no basta con comprobar que falta material: también conviene estudiar por qué ha ocurrido.

Cuanta más estructura perdió originalmente el diente, mayor puede ser la importancia de la restauración para mantener su anatomía y función. Un pequeño empaste superficial y una restauración que ocupa buena parte de una muela no dejan la misma situación cuando se desprenden. Si desaparece una restauración extensa, las paredes dentales restantes pueden quedar sometidas directamente a las fuerzas de la masticación y presentar mayor riesgo de fractura.

¿Por qué no duele si el diente ha quedado abierto?

La ausencia de dolor puede tener diferentes explicaciones. Si la zona expuesta todavía se encuentra suficientemente alejada de la pulpa, es posible que no exista sensibilidad. También puede ocurrir que el diente haya recibido previamente una endodoncia y, por tanto, no responda a los estímulos de la misma forma. En otros casos simplemente todavía no ha pasado suficiente tiempo para que aparezcan síntomas.

El dolor no permite medir por sí solo la gravedad del problema. Una pieza puede necesitar tratamiento aunque el paciente pueda comer y beber con absoluta normalidad. De hecho, uno de los primeros cambios después de perder un empaste suele ser notar que los alimentos quedan atrapados en la cavidad. Además de resultar incómodo, esto dificulta mantener la zona correctamente limpia.

Puede aparecer sensibilidad con el paso de los días

Aunque inicialmente no exista ninguna molestia, el diente puede empezar a reaccionar posteriormente. Si la pérdida del empaste deja dentina expuesta, determinados estímulos pueden transmitirse con mayor facilidad hacia el interior de la pieza. El paciente puede empezar a notar una punzada con bebidas frías, alimentos dulces o incluso al entrar aire en la zona. Que aparezca sensibilidad no significa necesariamente que el nervio esté gravemente afectado, pero sí es una señal de que la pieza necesita valoración.

También hay que tener en cuenta que una nueva caries puede ser precisamente la causa de que el empaste se haya desprendido. Los dientes restaurados pueden volver a desarrollar caries alrededor de los márgenes y, a medida que se pierde tejido dental, el material puede quedarse con menos soporte. En algún momento, el empaste puede fracturarse o desprenderse. En estos casos, volver a colocar material sin eliminar primero la caries no solucionaría el problema.

El riesgo de fractura aumenta si sigues masticando con normalidad

Una muela debilitada puede seguir soportando fuerzas cada vez que masticamos. Si alguna pared ha quedado fina o sin apoyo suficiente, puede terminar fracturándose. Entonces, un problema que inicialmente podía resolverse mediante una restauración relativamente conservadora puede necesitar un tratamiento más amplio.

A veces la restauración no desaparece completamente. Puede desprenderse un fragmento y quedar el resto aparentemente en su sitio. El paciente nota entonces un borde, una pequeña cavidad o una superficie diferente al pasar la lengua. Aunque el problema parezca menor, conviene revisar si la parte restante continúa correctamente sellada y si existe alguna fractura asociada.

¿Puede simplemente volver a ponerse otro empaste?

No siempre. Primero hay que valorar cuánto tejido dental permanece sano, si existe caries y por qué se desprendió la restauración anterior. Cuando la estructura restante es suficiente, puede ser posible realizar una nueva restauración. Si se ha perdido una cantidad considerable de diente, puede ser necesario valorar una solución que proporcione mayor protección frente a las fuerzas de la masticación.

En determinados casos puede llegar a ser necesaria una endodoncia, especialmente cuando existe una caries profunda o la pulpa ya estaba comprometida. Sin embargo, que se caiga un empaste no significa automáticamente que haya que realizar un tratamiento de conductos. Si el interior del diente permanece sano y existe suficiente estructura, puede ser posible restaurarlo sin llegar a ese punto.

¿Y si necesita una corona?

Dependerá de la cantidad de tejido dental restante y de las fuerzas que reciba la pieza. Cuando una muela ha perdido una gran cantidad de estructura, puede necesitar una restauración capaz de proteger mejor sus paredes. En determinadas situaciones puede valorarse una corona u otro tipo de restauración indirecta, pero no todos los empastes que se caen terminan en una corona. La decisión debe basarse en cuánto diente sano queda y en el pronóstico de la reconstrucción.

¿Qué hacer hasta que puedas acudir al dentista?

Mantén una higiene cuidadosa para evitar que se acumulen restos dentro de la cavidad y procura no masticar alimentos muy duros sobre esa pieza. No introduzcas objetos para limpiar el hueco ni intentes pegar nuevamente el fragmento utilizando adhesivos domésticos. Si la zona presenta un borde afilado, evita manipularlo constantemente con la lengua.

También conviene evitar confiar en soluciones provisionales como si fueran un tratamiento definitivo. Existen materiales temporales para determinadas situaciones, pero cubrir el hueco sin saber qué hay debajo puede ocultar una caries o una fractura. La restauración final debe recuperar correctamente la anatomía y la mordida.

¿Cuándo debería preocuparme especialmente?

Conviene realizar una valoración cuanto antes si aparece dolor espontáneo, sensibilidad intensa, inflamación o molestias al morder. También si notas que se ha roto una parte del propio diente junto con el empaste. Si aparece hinchazón importante, fiebre o inflamación de la cara, la situación requiere una atención más rápida porque puede existir un proceso infeccioso.

Pero incluso sin ninguno de estos síntomas, una restauración perdida merece revisión. En Clínica Dental Yébenes, en Aluche, valoramos el estado del diente, la restauración perdida y la mordida antes de decidir cómo reconstruirlo. El objetivo es conservar la máxima cantidad posible de estructura dental sana y devolver a la pieza una protección adecuada.

Que un empaste se haya caído y todavía no duela no significa que puedas olvidarte de él. Significa que todavía puedes estar a tiempo de solucionarlo antes de que empiece a hacerlo.

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