Cuando pensamos en una caries, casi todos imaginamos lo mismo: un agujero oscuro en un diente acompañado de dolor. Sin embargo, muchas de las caries que tratamos en consulta no se parecen en nada a esa imagen. De hecho, algunas de las más frecuentes pasan completamente desapercibidas durante meses o incluso años porque se desarrollan en un lugar donde el paciente no puede verlas.
Hablamos de las caries interproximales, conocidas popularmente como caries entre los dientes. Son lesiones que aparecen en la superficie de contacto entre dos piezas dentales y que, precisamente por su ubicación, pueden evolucionar sin producir síntomas durante mucho tiempo.
Esto explica por qué muchas personas acuden a una revisión convencidas de que tienen una boca completamente sana y descubren que existe una caries que nunca habían notado.
El lugar donde el cepillo llega con más dificultad
La mayor parte de la superficie de un diente puede limpiarse con relativa facilidad mediante el cepillado. Sin embargo, las zonas de contacto entre dos piezas son mucho más difíciles de alcanzar.
Si la higiene interdental no es suficiente, la placa bacteriana comienza a acumularse lentamente en esos espacios. Con el tiempo, las bacterias producen ácidos que empiezan a desmineralizar el esmalte y aparece la caries.
Todo este proceso puede desarrollarse sin que exista dolor, sensibilidad o cambios visibles desde el exterior.
Por qué pasan desapercibidas durante tanto tiempo
Una caries situada entre dos dientes permanece oculta mientras afecta únicamente al esmalte o a las capas más superficiales del diente.
Como no está en una zona visible, el paciente no observa manchas ni cambios de color.
Además, el esmalte no posee terminaciones nerviosas, por lo que la lesión puede avanzar sin generar molestias.
Muchas veces el primer síntoma aparece cuando la caries ya ha alcanzado zonas más profundas o cuando comienza a afectar a la dentina.
Por eso las revisiones periódicas resultan tan importantes.
No todas las caries producen dolor
Existe una falsa creencia muy extendida: si no duele, no hay problema.
En odontología esto ocurre con frecuencia.
Una caries puede avanzar lentamente durante meses sin provocar ninguna molestia.
Lo mismo sucede con muchas enfermedades de las encías o con pequeñas fisuras dentales.
Esperar al dolor significa, en muchas ocasiones, descubrir el problema cuando ya ha evolucionado más de lo deseable.
El hilo dental puede dar las primeras pistas
Aunque las caries interproximales suelen pasar desapercibidas, algunas personas empiezan a notar pequeños cambios.
El hilo dental se rompe siempre en el mismo sitio.
Se engancha.
Sale con restos de comida.
O aparece una ligera molestia al pasarlo entre dos piezas concretas.
Estas situaciones no significan necesariamente que exista una caries, pero sí justifican una valoración para comprobar que esa zona está sana.
Las radiografías tienen un papel fundamental
Una de las herramientas más útiles para detectar este tipo de lesiones son las radiografías interproximales.
Muchas caries entre dientes son imposibles de identificar únicamente mirando la boca.
Sin embargo, una radiografía permite observar zonas ocultas donde la exploración visual no llega.
Gracias a ello es posible detectar lesiones en fases mucho más tempranas y actuar antes de que el daño sea mayor.
Por eso las radiografías no se realizan únicamente cuando existe dolor. También forman parte de un diagnóstico preventivo.
¿Quién tiene más riesgo de desarrollar este tipo de caries?
Existen situaciones que pueden favorecer su aparición.
Entre ellas encontramos:
- Dientes muy juntos.
- Apiñamiento dental.
- Higiene interdental insuficiente.
- Restauraciones antiguas.
- Dietas ricas en azúcares.
- Disminución de la producción de saliva.
- Mayor predisposición individual a desarrollar caries.
Esto no significa que la lesión vaya a aparecer necesariamente, pero sí que conviene prestar mayor atención a esas zonas.
La prevención va mucho más allá del cepillado
Cepillarse correctamente sigue siendo la base de una buena higiene oral.
Sin embargo, cuando hablamos de caries entre dientes, el cepillo por sí solo no siempre resulta suficiente.
La limpieza de los espacios interdentales mediante hilo dental o cepillos interproximales ayuda a eliminar la placa precisamente donde este tipo de lesiones suele comenzar.
A ello se suman las revisiones periódicas y los controles radiográficos cuando están indicados, ya que permiten detectar lesiones que todavía no producen síntomas.
Cuándo conviene acudir al dentista
Es recomendable realizar una revisión si notas que el hilo dental se engancha o se rompe siempre en la misma zona, si aparece sensibilidad localizada entre dos dientes, si se queda comida con frecuencia o si hace tiempo que no realizas un control dental.
También conviene acudir aunque no exista ninguna molestia. Precisamente porque este tipo de caries suelen evolucionar en silencio, las revisiones periódicas continúan siendo la mejor herramienta para detectarlas a tiempo.
Una caries invisible sigue siendo una caries
Que una lesión no se vea o no produzca dolor no significa que no exista.
Las caries interproximales son un buen ejemplo de cómo muchos problemas dentales comienzan de forma completamente silenciosa.
En Clínica Dental Yébenes damos especial importancia al diagnóstico precoz porque permite tratar este tipo de lesiones de forma mucho más conservadora y preservar la mayor cantidad posible de estructura dental sana.
Porque cuando una caries aparece entre dos dientes, la mejor noticia no es que no duela.
La mejor noticia es descubrirla antes de que empiece a hacerlo.